Confía en Dios, pero cierra bien tu auto.
Desde niño me ha gustado muchísimo la lectura. Y algo que agradezco mucho a mis papás es que fomentaran éste excelente hábito en mi.
Ya adulto, me he dado cuenta que las cosas que leí en mi niñez me han influenciado bastante! frecuentemente recuerdo frases o textos que me impactaron, o en cierta manera influenciaron mi forma de pensar, y de comportarme.
Entre tantas cosas, mis padres compraban mes a mes una revista con artículos excelentes (Selecciones del Reader's Digest). En una de éstas revistas, leí un artículo que precisamente se titulaba así: "Confía en Dios, pero cierra bien tu coche". En éste artículo, condensado del libro "Life's little Instruction Book vol. II", H. Jackson Brown, escribe una lista de consejos que dio a su hijo, pero puedo decir que ésta lista es un compendio de consejos intemporales de un padre hacia un hijo.
Yo no soy padre aún, pero seguramente, le daré éstos consejos a mi hijo, llegado el tiempo propicio. Espero que disfruten la lectura de éstos proverbios del sentido común, tanto como yo lo hice hace más de una década, y los sigo disfrutando (y aplicando) hoy día:
Cree en el amor a primera vista.
Recuerda que no es tiempo perdido el que se dedica a los hijos.
Cuando viajes, lleva dos alfileres de seguridad grandes para cerrar bien las cortinas del hotel.
Si alguien te ofrece una pastilla de menta para que te refresques el aliento, acéptala.
No apagues el farol que da a la calle hasta que toda la familia se encuentre en casa.
Ensaya un chiste antes de contarlo.
Nunca le preguntes al peluquero si necesitas un corte de cabello.
No permitas que una pequeña discusión menoscabe una gran amistad.
Recuerda que no hay ser humano al que no conmueva la bondad.
Envíale flores a tu suegra en el cumpleaños de tu esposa.
Las escaleras, las extensiones eléctricas y las mangueras hay que comprarlas más largas de lo que uno cree que va a necesitar.
Nunca seas el primero en romper una tradición familiar.
No detengas un desfile para recoger una moneda.
Siempre habrá alguien que vea en tí un ejemplo de conducta. No lo defraudes.
A quien te explique cómo llegar a un lugar, pídele que lo repita al menos dos veces.
Toma a tu hijo de la mano siempre que te sea posible. Llegará el momento en que él ya no lo consienta.
Adquiere una hamaca.
Que nunca te fotografíen con una copa en la mano.
Da a la gente más de lo que espera, y hazlo siempre de buen grado.
No laves el auto ni escojas un árbol de Navidad después del anochecer.
Cuando te disculpes, mira al otro a los ojos.
En la vida profesional importan mucho los conocimientos y el cumplimiento de las obligaciones, pero es el entusiasmo lo que convence.
Trata al portero con la misma amabilidad con que tratas al presidente de la empresa.
Cuando alguien te formula una pregunta que no desees contestar, sonríe y di: "¿Por qué lo quieres saber?"
Calcúlale un 15% más al tiempo que va a durar un viaje.
Tus derechos no deben preocuparte tanto, que descuides los modales.
Nunca uses un traje de baño blanco.
No deseches una buena idea sólo porque no te agrada la persona que la propuso.
Cuélgate del cuello la correa antes de observar por los binoculares.
Confía en Dios, pero cierra bien tu coche.
Jamás critiques a tu esposa ni a tus hijos en presencia de otros.
Deja unas monedas donde un niño pueda encontrarlas.
Ora. La oración tiene un poder incalculable.
En los restaurantes, prueba siempre el aderezo especial de la casa.
Págale a una buena niñera más de lo que espera.
Cuando uno se entrega a la preocupación, al igual que cuando pinta un cuadro, debe saber en qué momento detenerse.
Tengas la edad que tengas, saluda a tu madre con un abrazo y un beso.
De cuando en cuando, cédele tu lugar a la persona que va detrás de ti en la cola.
Cepíllate los dientes antes de ponerte la corbata.
Llama por teléfono a tu casa si vas a demorarte más de 20 minutos.
Sé osado. La Providencia ama la osadía y te auxiliará como no te imaginas.
Llama por teléfono a tu padre.